El verdugo

A Carlos

No importa su apariencia, su voz es imponente, una legión de duendes cumplen sus órdenes y yo soy su vehículo. Mi voluntad siempre está cuestionada por él y mis actos son saboteados por sus designios. A él lo alimento, lo dejo crecer, le doy armas le doy fuerza.

En la soledad espero un momento en que él duerma para sorprenderlo… yo duermo primero.

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Una respuesta a El verdugo

  1. Jose L Santisbon dijo:

    Gracias por compartirlo con nosotros.
    Un abrazo fraternal
    Santis

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