Lo último que recuerdo es un chillido y un golpe. Todo se apagó como una vieja televisión, quedó un zumbido y un punto blanco en la lejanía. Cerré los ojos.
Una blancura espesa me rodea, no tengo claro si me muevo o si estoy quieto. Las imágenes son engañosas, imagino una sombra… no, no hay nada.
Entiendo que estoy en tus manos ¿Dios? Si mi existencia depende de ti, lo eres. Qué más da si lo que siento por ti es respeto, amor o miedo. Hoy comulgamos.
La creación cobra vida ante mis ojos.